Recital de Gustavo Cordera en el Penal de Lisandro Olmos

// La Unidad 01 de Lisandro Olmos está a unos 12 kilómetros del centro de La Plata. “Todo por 44 hasta 197. En el semáforo, 3 cuadras para adentro”.
// En el marco del programa Cultural del Servicio Penitenciario Bonaerense, el músico Gustavo Cordera y la Caravana Mágica, dieron un recital para 1.200 internos Evangelistas y de buena conducta.
// “Hace 6 meses que estoy detenido. Nunca había pisado una comisaría… no va que vamos y pum, caigo en cana. Olmos de una.” / Soy de Berazategui ¿Conocés? / Mi pena puede ser de 9 o 15 años.
// “Al recital venimos los que nos portamos bien… y los que no se portan “tan bien”… no vienen jajaja”
// El recital se retrasó unos minutos debido a que varios de los internos aún estaban con familiares en el horario de visitas, y “las visitas son sagradas”.
// Ingresar a una cárcel de modalidades severa y moderada no es algo de todos los días. La Torre de Control, los tremendos paredones, el alambre de púa y la guardia policial extrema hacen muy difícil que uno pueda levantar la mirada, el aire y la energía se torna denso, pesado.
// “Le quiero mandar un mensaje a Micaela S. Quiero decirle que la amo y que ya voy a salir.”
// “Solo un ser egoísta, mediocre, puede pensar que alguien que hace un trabajo no debe cobrar, ya bastante tiene con estar condenado acá adentro.” Gustavo Cordera sobre la discusión si un preso debe cobrar o no por el trabajo realizado dentro del Penal.
// Nadie elige que lo traigan al mundo y menos nadie elige nacer en un contexto carente de amor, con violencia manifiesta en cualquier formato y necesidades básicas insatisfechas. Nadie elige formar parte de una clase social estigmatizada, carente de sueños, besos y abrazos, anulando de esta forma, cualquier expectativa de tener una vida “normal”.
// El significado del trabajo es subjetivo. Varía según el nivel socio-económico y zona geográfica donde uno habite.
// Las personas pobres ¿tienen justicia y libertad? // Ningún pibe nace chorro.
// Los internos se acercaban, nos preguntaban de donde éramos y nos contaban su historia sin que les preguntemos. La necesidad de hablar, de expresarse y que alguien los escuche, les preste atención.
// Agradecer al personal del Servicio Penitenciario Bonaerense que hizo posible este trabajo fotográfico y nos trató muy amablemente así como también lo hicieron los internos del Penal de Olmos.

Fotografías: Gonzalo Martínez Villar y Axel Hochegger
CC BY-NC-ND 3.0

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