Chapadmalal tierra adentro


// Cruzar Mar del Plata bordeando la Costanera. Del faro, 23 kilómetros al sur por la Ruta Nº11 que conecta con la localidad de Miramar. En el medio, está Chapadmalal.
// De un lado de la Ruta, acantilados, extensas playas solitarias y olas poderosas del Océano Atlántico. Del otro lado, casas bajas y terrenos de grandes extensiones. A medida que uno camina hacia el interior, las pequeñas casas comienzan a espaciarse, quedando zonas a merced de vacas, caballos, perros y algún chancho que ande dando vueltas.
// Vida ranchera. El baño para asearse es el arroyo. Ahí uno se lava los dientes, la cara y lava la ropa. El mate se prepara al fuego.
// Los días son largos y entretenidos. Caminar, buscar leña, cocinar, comer, descansar y caminar a la playa. Y luego a la inversa.
// La noche es un momento de encuentro y comunión. Fuego, carnes, vegetales, bebidas y una guitarra que acompaña de fondo.
// Dormir y descansar es posible. El cielo ilumina los campos sembrados, los troncos humeantes aún dan algo de calor y la bolsa de dormir nos meternos dentro de ella.
// Vale la pena visitar Chapadmalal.

CC BY-NC-ND 3.0

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